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La justicia de EEUU emite órdenes de arresto contra empleados de Volkswagen

Sigue poniéndose interesante el caso Dieselgate. En Estados Unidos ya se han depurado las responsabilidades de Volkswagen como empresa, pero falta depurar responsabilidades a nivel personal. Una cosa es una persona jurídica (empresa) y otra una persona física. Siete empleados de Volkswagen pueden ser condenados en Estados Unidos por conspirar para violar la ley ambiental –Clean Air Act– con el fraude de los motores TDI Clean Diesel. El periódico Sueddeutsche Zeitung informó el jueves de que se habían emitido órdenes internacionales de arresto contra cinco responsables de desarrollo e ingeniería.

Volkswagen, como empresa, se declaró culpable de los delitos de conspiración para cometer fraude, obstrucción a la justicia e importación fraudulenta de bienes

Dos de los siete ya se encuentran en Estados Unidos. Uno se llama James Liang, ingeniero, se declaró culpable y está colaborando con las autoridades para reducir su condena. El otro es Oliver Schmidt, director de medio ambiente e ingeniería en Michigan, fue arrestado en febrero mientras pasaba sus vacaciones en Estados Unidos, con la intención de volver a Alemania. Quedan cinco personas investigadas que son reclamadas por los tribunales, imputados formalmente en enero:

  • Heinz-Jakob Neusser – responsable de desarrollo de cadenas cinemáticas
  • Jens Hadler – responsable de desarrollo de motores
  • Richard Dorenkamp – ingeniero implicado en el equipo de desarrollo de la familia EA189 Clean Diesel
  • Bernd Gottweis – director de calidad
  • Jürgen Peter – director de calidad

Estos señores se encuentran en Alemania y no deberían viajar a ningún país donde haya acuerdo de extradición con Estados Unidos. Alemania no los entrega por dos razones. La primera es que según la constitución germana no se puede entregar a un ciudadano alemán si no es a un estado miembro de la UE o a un tribunal internacional. En segundo lugar, las penas que afrontarían serían mucho más altas que las que recibirían en el sistema judicial alemán. Mientras no se muevan de ahí, no tendrán problemas.

El señor Schmidt, retenido provisionalmente, podría tirarse en la cárcel prácticamente toda su vida. Ante semejante panorama, es bastante complicado que los otros cinco decidan salir de la protección del sistema legal alemán, no al menos mientras no prescriban los delitos de fraude y conspiración.

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