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Una pionera del volante: Alice Huyler

Cuando la historia del automovilismo era incipiente, las historias de hazañas al volante eran tan escasas que la gente podría haber pensado que estos ingenios mecánicos eran obra de mentes precarias y juguetonas y que era altamente factible no cruzarse con alguno en el transcurso de la propia existencia o más extraño aun, encontrarse con una mujer y más si ella se llamaba Alice Huyler.

Podemos empezar esta historia con la primera mujer en hacer un largo trayecto al volante de un automóvil, la esposa de Karl Benz, de nombre Bertha que a la postre resultó la mejor promotora del aventurero invento de su marido.

Alice Huyler

Bertha Benz.

LA AVENTURA DE BERTHA BENZ

Corría el año de 1888 cuando la señora Benz para escándalo de los puritanos, ataviada para la ocasión, sumó 106 kilómetros en un trayecto entre dos ciudades alemanas, cargando combustible por primera vez en lo que después se convertiría en la primera gasolinera de la historia, pero eso es otra historia.

Cuando el siglo XIX no terminaba de arrojar sus sombras sobre la historia de la humanidad, la industria automotriz había pasado de ser precaria a ser rampante y fue entonces, en el año de 1909 cuando la heroína de esta historia apareció en compañía de dos de sus cuñadas y una amiga a bordo de un flamante Maxwell Roadster que le había obsequiado su marido, sin que éste tuviera ni la más mínima noción de lo que se le venía encima.

LA APARICIÓN DE ALICE HUYLER

Con apenas 22 años y la carga de un muy victoriano peso de desaprobación social, la muy aventurera Alice y su tripulación hicieron un trayecto vedado en ese entonces para un automóvil y más aún para un grupo de navegantes con estas características: Rodaron desde la ciudad de Nueva York hasta la californiana San Francisco, una ruta de 5,794, para lo que ocuparon 59 días.

Alice Huyler

Con autoridad, Alice Huyler se encumbró a la fama a bordo de un auto, algo impensable en aquellos años.

MUJER VALIENTE

Además de dejar esta auténtica proeza histórica para la posteridad, Huyler, conocida ampliamente por no amedrentarse ante nada, dejó para las mujeres del mundo una frase que definió su personalidad y el tamaño de su aventura al volante: “La buena conducción no tiene nada que ver con el sexo, tiene que ver con lo que hay por encima del cuello”.

Esta frase, previa a su roadtrip, le valió ser el ser buscada por la marca de su automóvil (Maxwell) con fines publicitarios y promocionales sobre la resistencia y seguridad de sus modelos, aplicando la frase “Si una mujer lo puede hacer, todo el mundo lo puede hacer”.

Alice Huyler

Nada ni nadie detuvo a Alice Huyler en su afán de ser una mujer conductora de autos.

Haciendo a un lado el alto contenido de misoginia de ésta frase (muy en boga en aquellos ayeres) hay que mencionar que las intrépidas amigas se toparon con solamente 244 kilómetros de carretera correctamente asfaltada, entre otros contratiempos, como las pulgas en los hoteles carreteros, algunos alguaciles en busca de un homicida y los grupos de indios nativos de Norteamérica que andaban de cacería y se cruzaban en su camino tan solo marcado por los postes de teléfono que conducían al siguiente poblado.

Por increíble que pareciera en esos tiempos, Alice, tan solo con sus acompañantes como ayudantes de mecánico, se dio a la tarea de cambiar 11 llantas, limpiar bujías y reparar el pedal de freno, entre otras averías.

LA TRAVESÍA

Arrancando el 9 de junio de 1909 en la isla de Manhattan y cerrando su odisea en la ciudad del Golden Gate, aclamada por una multitud que ovacionó la hazaña y que, sin saberlo, la empujaría a repetir su hazaña otras 29 veces a lo largo y ancho del país. Pasó a formar parte del museo de la automovilidad y escribió un libro sobre esa primera vuelta bajo el nombre de “La primera mujer del viaje del automóvil” murió en 1983 a los 96 años de edad.

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