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Takata se rinde y pide protección legal ante su bancarrota

La crisis de los airbags ha herido de muerte a uno de los proveedores líderes de sistemas de seguridad del mundo. Takata y sus airbags defectuosos “solo” han provocado 15-17 muertes y más de 150 heridos, pero se enfrenta a unas obligaciones que superan los 8.000 millones de euros. Como eso supera a sus activos, está técnicamente en bancarrota. Se han llamado a revisión casi 100 millones de vehículos, 70 de ellos solo en Estados Unidos.

Takata es un ejemplo de cómo de contraproducente puede ser imponer cargas demasiado pesadas en una empresa que ha hecho las cosas mal

La semana pasada se suspendió la cotización de Takata en la bolsa de Tokio después de que hubiese episodios de alta especulación por su rumoreada bancarrota. La central japonesa y 12 subsidiarias han pedido protección a las autoridades, es decir, impiden que los acreedores hagan a la empresa migas e impidan que siga su actividad. Takata se dividirá en dos partes, la “buena” y la “mala”.

La “buena” será asumida por la americana Key Safety Systems (propiedad de Ningbo Joyson Electronic de China), que se queda con los activos rentables por casi 1.400 millones de euros. Se continuarán produciendo los infladores de airbag que reemplazan a las unidades potencialmente defectuosas con nitrato de amonio. El compuesto envejece muy mal con calor y humedad, por lo que el despliegue del airbag es descontrolado y hace más mal que bien. Algunos fabricantes han adelantado el dinero de las llamadas a revisión y muchos van a palmarlo de su cuenta de resultados.

Por otra parte la deuda de Takata se reestructurará, es decir, habrá quien cobre su parte y quien no. KSS mantendrá los 60.000 y pico puestos de trabajo. La desaparición de Takata no sería precisamente algo bueno para la humanidad: producen uno de cada tres cinturones de seguridad, por no hablar de airbags -sin ese defecto de diseño- y otros productos. Además, como ya dije en otra ocasión, Takata ha salvado muchas más vidas de las que se ha cargado por el defecto de sus airbags. Insisto, 15-17 muertos, unos 150 heridos, pero se han salvado varios miles, o millones.

La actividad industrial continuará, pero a medio plazo puede que no se haga como marca Takata. La enseña japonesa, que data de 1933, lleva desde 2008 inmersa en la mayor crisis de llamadas a revisión nunca vista en la historia del automóvil. Lo del Dieselgate, el Pedalgate o los bulones de encendido de General Motors son, en comparación, anécdotas.

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