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Alemania quiere una llamada a revisión masiva para 12 millones de vehículos diésel

En el país de Europa donde más coches se venden los ecologistas tienen más peso de lo que parece. Cualquiera que haya viajado a una gran ciudad se habrá dado cuenta de que algunas zonas están restringidas (Umweltzone) para modelos con mayores emisiones, no es un invento de alcaldesas “bolcheviques”. De hecho, para acceder a las zonas de bajas emisiones es obligatorio contar con una pegatina (Umweltplakette) que identifica el nivel de emisiones del vehículo.

Ante la proximidad de las elecciones, el ministerio de Transporte alemán se ha reunido con los representantes de la industria -VDA y VDIK- para negociar una llamada a revisión nunca vista antes en Europa, de acuerdo a una información que publica Reuters. Con un coste estimado entre 1.500 y 2.500 millones de euros, los fabricantes tendrían que recalibrar petroleros de normativas Euro 4, Euro 5 y Euro 6 para reducir sus emisiones un 25%, todo dentro de Alemania. Sí, en su momento se homologaron de acuerdo a esas normativas, pero en el mundo real las emisiones de óxidos de nitrógeno están fuera de control.

Según Reuters, las negociaciones han sido a puerta cerrada

¿Qué tienen en común todos estos coches? Utilizan el distintivo ambiental verde con el número 4, que permite entrar en las zonas marcadas como de bajas emisiones. Tiene lógica, por tanto, que se obligue a los fabricantes a que se reduzcan esas emisiones en términos reales y se parezcan más a los límites de homologación marcados en su día. ¿Por qué se autorizó la venta de todos esos vehículos? Fácil, las pruebas de homologación se pasaron en laboratorios, donde todo está controlado. Fuera de ahí… en fin.

Considerando el coste medio por vehículo (208 euros por lo alto) es muy dudoso que haya cambios en temas de piezas, solo reprogramación de centralitas.

Distintivo ecológico alemán (umweltplakette)

El Grupo Volkswagen ha llamado a revisión unos 8 millones de vehículos diésel en toda Europa, ahora hablamos de un 50% más y en un único país. Sería un movimiento de fácil “contagio” a otros países preocupados por el alarmante incremento de los NOx en las grandes ciudades. De hecho, varios alcaldes están pensando en prohibir la circulación de los diésel a medio plazo precisamente para proteger a la población de dichas emisiones. Estos gases están relacionados con la generación de ozono a baja altura (troposférico), que es venenoso, así como a enfermedades cardiorrespiratorias de múltiples tipos.

Sí, queridos amigos, los NOx no se ven (a kilómetros de las grandes ciudades sí, provocan smog fotoquímico), pero matan gente, y hablamos de miles de personas cada año. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) las emisiones tóxicas de los vehículos se llevan por delante mucha más gente que los accidentes de tráfico. Esto es un problema de salud pública de enorme magnitud, no populismo ni la ida de olla de unos cuantos perroflautas.

Esta megallamada a revisión debería llevarse a cabo a escala europea

¿Pero de qué estamos hablando exactamente? Las centralitas de los motores diésel modernos deciden básicamente cuánto gasóleo se inyecta y en qué momento, ya que no hay bujías. La reprogramación implicaría un ajuste más fino para favorecer una combustión más completa del gasóleo, pero son inciertos los efectos en fiabilidad, en prestaciones o en consumo de gasóleo. Todo eso deberá explicarlo alguien. A veces los fabricantes no aumentan las emisiones reales por el simple placer de gasear a la población, sino para evitar averías como oxidación de los escapes -por condensación- o para lograr una ventaja en prestaciones respecto a la competencia.

Emisiones reales NOx Europa (ICCT)

Comparativa de lo que deberían contaminar -como mucho- los turismos diésel y lo que contaminan en realidad

Gracias a Volkswagen -paradójicamente- los políticos están empezando a tomar conciencia de la gravedad del problema de las emisiones. O los fabricantes empiezan a reducir retroactivamente las emisiones de sus coches -no solamente de los que venden como nuevos- o empezará a haber restricciones para circular para esos vehículos. Derecho a la movilidad versus derecho a la salud. Que no le extrañe a nadie que las ventas de los diésel estén cayendo, a pesar de que los motores más modernos son los que menos contaminan de todos.

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